¿Los gatos se engordan después de castrarlos o esterilizarlos?

Los gatos sufren varios cambios tras su castración o esterilización, ¿está el aumento de peso entre ellos? Descubre la verdad sobre esta afirmación e infórmate de qué hacer.

Primero de todo me veo con la obligación moral de recordar que, desde Cosas de Gatos, defendemos totalmente que lo mejor que puedes hacer con tu gato doméstico es castrarlo.

Dicho esto, es importante saber cuáles son las consecuencias de la castración, y actuar a tiempo para minimizar cualquier problema. Las ventajas de castrar son muchas más que las desventajas, sobre todo si se está previamente informado.

Un gato con sobrepeso u obeso es un gato que tiene una tendencia mayor a sufrir ciertas enfermedades, por lo que es nuestra responsabilidad (la de sus humanos) el evitar que aumente de peso en exceso. Si castrarlo puede suponer el aumento de peso, habrá que entender qué ocurre y qué hacer con ello.

¿Qué ocurre tras la castración?

Existen pocos estudios suficientemente profundos y meticulosos para confirmar que la castración o esterilización deriva en un aumento de peso. Uno de los más interesantes y concluyentes es el que realizaron en 2014 la Universidad de Medicina de California.

En este estudio destacan que, al haber muchos otros factores que influyen en el incremento de kilos, cuesta valorar qué grado de influencia tiene la castración.

Pero que, en cualquier caso, sí se han visto ciertos comportamientos comunes que podrían determinar una relación entre la castración y el aumento de peso de los mininos, confirmando que la castración es un factor que contribuye al desarrollo de la obesidad en los gatos.

Cambios hormonales y aumento de apetito

Los factores que influyen en el aumento de peso son muy diversos: la actividad del minino, la edad, el entorno… y la castración puede ser uno más, especialmente por el cambio hormonal que conlleva.

Tal y como se explica en el este estudio de la Escuela Nacional de Veterinaria de Nantes, la castración provoca en el gato cambios hormonales inmediatos, como por ejemplo el aumento de prolactina (PRL) y el factor de crecimiento similar a la insulina I (IGF-I), ambos implicados en el desarrollo del tejido adiposo y la intolerancia a la glucosa.

En conclusión, este estudio confirma que la castración modifica rápidamente el equilibrio hormonal, y la hiperleptinemia es aparentemente una consecuencia del exceso de peso.

Los gatos castrados no tienen la estimulación que provocan las hormonas sexuales en los gatos fértiles. Este cambio de hormonas suele suponer también un aumento de apetito en los mininos, y una disminución lógica de su actividad física. Algunos estudios han confirmado la relación de más apetito y menos actividad en gatos castrados.

Todos sabemos que, la fórmula de + comida y – ejercicio, es una bomba de relojería. No es de extrañar entonces que muchos gatos castrados tienden a engordar.

Prevenir y controlar

Viendo los cambios que la castración provoca en la mayoría de los gatos, lo óptimo es tener cierto control y vigilar a nuestros mininos.

Lo primero es controlar la cantidad de comida que consume, algo que a menudo resulta complicado. Tal vez tenemos que hacer algunos cambios para conseguirlo, como ponerle poca comida e ir suministrándola a ciertas horas del día. Esto sería una forma distinta de actuar para los que practicamos alimentación ad libitum, en la que el gato se autorregula, pero es algo necesario cuando hay que controlar cantidades.

Otra cosa es ver qué tipo de comida le estamos dando y si tiene los nutrientes necesarios para la edad y actividad de nuestro gato. Si tienes dudas, consulta con tu veterinario o con un especialista en nutrición felina.

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